Se trata de una receta tradicional de Cuaresma y Semana Santa sin denominación de origen.

Sin duda alguna, uno de los platos más habituales en las celebraciones y fiestas familiares que tendremos con motivo de las vacaciones de Semana Santa, será el potaje de vigilia. Esta receta tradicional de Cuaresma y Semana Santa es un plato de cuchara, un plato de legumbres que a diferencia de los más habituales en nuestra geografía, se toma con bacalao en lugar de con complementos cárnicos de cerdo por lo que es apta para cumplir los preceptos religiosos que piden que no se coma carne en esta época del año.

Como todo potaje, se trata de un guiso que se hace partiendo de un sofrito, se remoja con un caldo y se cuecen las legumbres hasta tenerlas en su punto. Después, se añade el pescado y los elementos más tradicionales como el huevo duro y las espinacas, sirviendo todo junto de forma que los ingredientes se mezclen en cada plato.

 

INGREDIENTES

  • 300 gr. de garbanzos
  • 350 gr. de bacalao salado
  • 300 gr. de espinacas
  • Una cebolla grande
  • Una cucharada de pimentón
  • Un tomate
  • 2 dientes de ajo
  • 2 huevos
  • Una hoja de laurel
  • Perejil fresco picado
  • Un chorro de aceite de oliva
  • Sal

 

ELABORACIÓN

  • Ponemos los garbanzos en remojo durante 14 horas, cambando el agua un par de veces, si es templada mejor.
  • Desalamos el bacalao 6-8 horas.
  • Tendremos preparada agua caliente.
  • Hervimos los huevos, los dejamos enfriar y los pelamos.
  • Rallamos el tomate y lo reservamos.
  • Doramos el pan en la cacerola con un chorro de aceite de oliva y lo reservamos.
  • Picamos la cebolla y el ajo y los doramos a fuego suave en una cacerola con un buen chorro de aceite de oliva.
  • Añadimos el pimentón y lo tostamos, momento de añadir el tomate rallado y dejarlo cocinar durante 15 minutos a fuego suave.
  • Reservamos el sofrito anterior y lo trituramos junto con la rebanada de pan frito y lo reservamos
  • Echamos los garbanzos en la cacerola junto con el laurel y el bacalao, lo cubrimos sobradamente de agua caliente, y lo llevamos a ebullición a fuego medio y con la tapadera.
  • Dejamos cocinar durante 90 minutos a fuego suave. Tienen que salir burbujas, pero no demasiadas.
  • Pasados los 90 minutos los garbanzos podrían estar en su punto, pero puede llevarles otros 10-20 minutos más.
  • Cuando los garbanzos estén en su punto, incorporamos la pasta que tenemos reservada del sofrito con el pimentón y con el pan y removemos.
  • A continuación añadimos las espinacas limpias y troceadas, removemos en la medida de lo posible y tapamos la cacerola.
  • Una vez las espinacas hayan reducido su volumen a menos de una tercera parte, agregamos los huevos cocidos troceados y dejamos cocinar otros 5 minutos con la tapa.

¡OJO!

Existe una variante que incorpora una tercera parte de judías blancas y también buñuelos de bacalao, para lo que necesitaremos 3 huevos, 2 rebanadas de pan, una cucharada de perejil, como 50 gramos del bacalao de la cocción y 2 dientes de ajo. Con esto haremos una pasta que freiremos, cucharada a cucharada en abundante aceite caliente. Estos buñuelos los incorporaremos al guiso.